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¿Tu adulto come solo o sin supervisión? Cuidado: podría tener disfagia

Si una persona con cierta dependencia come sola, sin supervisión o sin ayuda, existen algunos riesgos para su salud, los cuales van más allá de lo que esté comiendo.

Por desgracia, los accidentes ocurren en cuestión de segundos. Y aunque sabemos que no podemos tener el control de todo, sí tenemos maneras de prevenir los mayores riesgos posibles.

El proceso de alimentación del adulto al que cuidas también merece atención. No hacerlo puede llevar a que la persona presente alguna complicación, incluso de consecuencias fatales, como la llamada ‘disfagia’.

¿Qué es la disfagia?

Cuando una persona come, el cuerpo echa a andar toda una maquinaria para comprimir, procesar y digerir los alimentos. Todo gracias a nuestro aparato digestivo, la mandíbula, lengua, mejillas y piezas dentales.

La disfagia es la dificultad para tragar adecuadamente sólidos o líquidos, lo cual implica un mayor esfuerzo de la persona para transportar los alimentos hacia el estómago.

Este problema puede ocurrir en cualquiera de los procesos relacionados con comer:

  • Al introducir el alimento o líquido en la boca.
  • Al masticar o formar la masa de alimento a tragar (llamada ‘bolo alimenticio’).
  • Al empujar el bolo alimenticio o los líquidos a la faringe.
  • Al desplazar el bolo alimenticio o los líquidos hacia el estómago.

Si bien es un malestar que puede afectar a personas de cualquier edad, sería más frecuente en adultos mayores, personas con algún accidente cerebrovascular o enfermedad neurológica (Parkinson, Alzheimer) o con problemas en la tráquea.

¿A qué se debe?

Algunos problemas físicos pueden crear malformaciones en los órganos implicados al comer, así como tumores o el estrechamiento del estómago.

A esto se agrega que algunos adultos mayores quizá ya perdieron algunos dientes, las prótesis dentales no están del todo ajustadas, o los músculos responsables de la masticación se han afectado con el tiempo.

A nivel fisiológico, debido a la edad, también puede haber cierta lentitud del cerebro para transmitir las órdenes a los músculos involucrados al comer. Esto puede disminuir las contracciones que realiza el esófago para que el bolo alimenticio llegue al estómago.

Tipos y consecuencias

Existen dos tipos de disfagia:

  1. Orofaríngea (o alta). Se presenta en las dos primeras etapas del proceso de deglución: la oral (cuando el alimento entra a la boca y se mastica) y la faríngea (cuando la lengua recoge el bolo alimenticio y lo envía a la faringe).
  2. Esofágica (o baja). Ocurre cuando el bolo alimenticio llega al estómago para ser digerido.

La disfagia puede tener consecuencias como:

  • Desnutrición.
  • Deshidratación.
  • Necesitar que otras personas alimenten a la persona.
  • Infecciones.
  • Atragantamiento.
  • Muerte por asfixia.

¿Cómo saber si mi adulto tiene problemas para tragar?

Hay que poner mucha atención si tu paciente:

  1. Come más despacio.
  2. Pierde peso.
  3. Presenta dolor al tragar.
  4. Se niega a consumir alimentos que antes sí comía.
  5. Se niega a beber líquidos.
  6. Sufre infecciones respiratorias.
  7. Tiene problemas para controlar la saliva.
  8. Presenta problemas para masticar.
  9. Tiene problemas al tragar, aunque sea una pequeña cantidad.
  10. Muestra sofocos al comer.
  11. Tose y se atraganta con frecuencia.

El mayor riesgo de todos ocurriría si la persona come sola o sin la supervisión de alguien más, pues esto complicaría identificar los factores de riesgo relacionados con la disfagia.

¿Qué puedo hacer para ayudarlo?

  1. Llevarlo con el médico: Puede realizarle una endoscopía y recomendar algunas alternativas al comer (en cuanto a porciones, purés y consistencias) o incluso sugerir una rehabilitación especializada. También valorará sus niveles de nutrición e hidratación y ayudará a reducir al máximo los riesgos de atragantamiento.
  2. Crear un entorno saludable: Que tu paciente coma en un ambiente tranquilo, libre de ruidos y distracciones, ayudar a que se alimente por sí mismo (en la medida de lo posible) y tener horarios fijos al comer, con una duración máxima de 40 minutos.
  3. Cuidar la higiene: Es necesaria una limpieza bucal antes y después de comer, preferir un cepillo eléctrico, limpiar encías y lengua, y comprobar el ajuste de la dentadura
  4. Fomentar la mejor postura al comer. Hacerlo preferentemente sentado (o en un ángulo de mínimo 60 grados entre las piernas y el tronco) y vigilar que la persona tenga alineadas la cabeza y el tronco, que la cabeza esté inclinada hacia adelante al momento de tragar y permanecer sentado al menos 15 minutos después de comer.
  5. Facilitar el proceso: Le ayudes o no a comer, muestra a tu adulto los alimentos que le darás, evita que hable mientras mastica (para evitar que se atragante), procura que la cuchara no toque sus dientes, utilicen pequeñas cantidades de alimento y lleven una dieta equilibrada en general (incluso, existen utensilios y vasos especiales que tienen ciertos cortes y filtros para facilitar los hábitos y cantidades al momento de comer).

La piel del adulto mayor es muy importante cuidarla por eso en este artículo te damos 15 consejos para hacerlo.


Comerse el mundo

Comer es uno de los grandes placeres de la vida. Y tu adulto también tiene el derecho de disfrutarlo.

Con los debidos cuidados, tu paciente puede continuar mejorando su calidad de vida, siempre de la mano de una alimentación sana y, por supuesto, deliciosa.

Admiramos el gran trabajo que haces como su cuidador y sabemos que, junto a ti, tu adulto tiene al mejor aliado para su bienestar.

 

 

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