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Síndrome de inmovilidad: ¿Cómo afecta al adulto mayor?

La suegra de Mariana era una mujer sana y ágil. A sus 90 años, una caída mientras iba de la cama al baño le generó un fuerte golpe en la cadera, pero nada más. Corrió con la buena suerte de no sufrir quebradura ni hematomas internos, solo un fuerte dolor que duró casi una semana.

Luego de ese mal paso, Mariana pudo notar que Alicia, su suegra, prefería quedarse más tiempo en cama. A duras penas caminaba hasta el sanitario y a la sala principal para entretenerse un momento. Poco a poco la familia comenzó a cambiar su rutina para poder cuidarla y pasar más tiempo con ella.

¿Alicia estaba enferma? Y, en aquel momento no, pero el gran susto producto de la caída la llevó a padecer el síndrome de inmovilidad. Después de cinco años de aquel episodio, teme desplazarse por sí misma, Lo que ha generado en sus problemas de salud y otras complicaciones sociales y psicológicas.

¿De qué se trata el síndrome de inmovilidad?

La inmovilidad es una de las situaciones que se presenta con más frecuencia entre los adultos mayores, ya sea por su dificultad para desplazarse o porque, debido a enfermedades afectadas, no puede moverse de un lado a otro por sí mismo. Lo que lo lleva a permanecer en una cama o, en una ida y vuelta de la cama a la silla de ruedas.

¿Cuándo estamos frente al síndrome? Cuando el paciente presenta un declive en la movilidad durante un mínimo de tres días consecutivos.

En algunos casos responde a una necesidad de estar en la cama por estar atravesando una situación de salud o, porque ya es una cuestión de actitud, lo que desemboca en un declive progresivo de la movilidad y de los estados de ánimo, convirtiéndose en una persona dependiente.

Según los profesionales de la salud, el estar un tiempo prolongado en la cama, más  de lo habitual y lo necesario (de acuerdo al motivo que lleva al adulto mayor a estar en esta situación), provoca una cascada de acontecimientos. Es decir, la aparición de malestares físicos y psicológicos que terminan transformándose en patologías que justifican la permanencia en la cama.

Qué causa este síndrome

Según la revista médica de Costa Rica y Centroamérica, las personas mayores a los 65 años presentan dificultades de movimiento en un 18% y mayores a 75 años en un 50%.

La prevalencia de síndrome de inmovilidad aumenta con la edad. De un 7 a un 22% de los ancianos hospitalizados sufren de restricciones físicas; el 50% de los ancianos hospitalizados en forma aguda fallecen a los 6 meses.

Los números son alarmantes y nos llevan a reflexionar sobre las causas del síndrome de inmovilidad en ancianos. Si bien la mayoría de las veces se debe a la falta de fuerza o debilidad, la rigidez, alteración del equilibrio, existen otras razones que lo llevan a disminuir la movilidad.

  • Artritis inflamatorias
  • Enfermedad muscular primaria o debilidad muscular por hipotiroidismo
  • Deficiencia de vitamina B 12
  • Fracturas extremidades inferiores
  • Espondilosis cervical
  • Estenosis espinal
  • Demencia
  • Hidrocefalia
  • Enfermedad coronaria
  • Párkinson
  • Enfermedades pulmonares
  • Insuficiencia cardíaca congestiva
  • Ceguera
  • Depresión
  • Diabetes
  • Temor a las lesiones
  • Falta de motivación
  • Obstáculos físicos (escaleras, luz insuficiente, piso resbaladizo, etc.)
  • Trastornos dolorosos de los pies

Las causas escondidas

  1. Miedo a caerse, una actitud personal que lo lleva a tomar una postura de quietud total, más allá de padecer alguna enfermedad que lo lleve a estar inmóvil.
  2. La complicidad de la familia que por seguridad lo insta a estar quieto, o que poco a poco atrofia sus músculos y lo hace perder fuerza y capacidad de movimiento.

Riesgos a los que se enfrenta el adulto mayor

  • Pérdida de masa y fuerza musculares
  • Úlceras por presión en zonas de apoyo del cuerpo
  • Escaras por decúbito
  • Pérdida de equilibrio
  • Necesidad de asistencia para desplazarse
  • Desnutrición por problemas de deglución
  • Imposibilidad de realizar acciones cotidianas
  • Deshidratación
  • Incontinencia urinaria y fecal
  • Deprivación sensorial
  • Atrofia muscular y deformación en articulaciones
  • Riesgo de caídas
  • Primeras señales de demencia
  • Problemas en la circulación sanguínea y en la capacidad respiratoria
  • Trombosis venosa profunda
  • Disnea y sensación de ahogo

¿Sabes cómo cuidar de una persona en silla de ruedas?¿Necesitas de consejos? Te los contamos en este artículo.

 

Cómo ayudar al adulto mayor con síndrome de inmovilidad

Empatía: Entender que, por presencia de una enfermedad o por miedo a caerse, está atravesando una situación de debilidad. Por ello, es cuando más debes escuchar lo que tenga para decir. Dejarlo hablar sobre sus miedos y emociones. Esto te permitirá tomar medidas en función a las necesidades reales del adulto mayor.

Intentos de movilidad: Si el anciano está en la cama porque teme lesionarse producto de una caída, te aconsejamos que, poco a poco, le ayudes a tomar valor. Puedes contarle lo lindo que está el día, la temperatura, los pájaros y su cantar, lo bello que podría estar el parque. Pero, no lo esfuerces, simplemente cuéntale y descríbele los lugares que tienen alrededor y que merecen ser visitados. Es una manera de instarlo a levantarse.

Masajes y ejercicios: Cada un periodo de tiempo, debes ejercitar el cuerpo del anciano. Dejarlo inmóvil completamente potencia la aparición de atrofias musculares, para que esto no ocurra puedes ayudarte con los consejos de un profesional de la salud para armar una secuencia de movimientos que estimule el cuerpo del adulto mayor.

Ayúdalo a dar pequeños pasos: Si notas que sí puede movilizarse, acompáñalo al sanitario  o a la sala principal tomando en cuenta todas las medidas de precaución necesarias. Además, felicítalo por cada logro realizado.

Si le es imposible movilizarse: Mantén un dialogo positivo, muéstrale fotos, imágenes de lugares cargados de vida. Cuéntale historias que le permitan imaginar escenarios saludables. Recuerda que esta situación afecta a nivel psicológico lo que, de no prestarle debida atención, podría empeorar el cuadro.

El síndrome de inmovilidad en adultos mayores puede afectar tanto a nivel físico, psicológico y también social. Por eso es lo que resulta importante que te familiarice con esta problemática y que junto con su médico de cabecera diseñen el mejor plan para poder acompañar al anciano a mantener una buena calidad de vida.

Victoria Navicelli

Author Victoria Navicelli

Docente, Periodista Digital y Redactora. Investigo, leo, escribo: Profundizo temas de interés y disfruto compartiéndolo con los demás.

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