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Mi adulto depende de mí, pero no sé cuánto; ¿cómo medirlo?

¿Sabías que la dependencia de un paciente puede medirse? Incluso existen grados y pruebas que ayudan a determinarlo. ¿Cuáles son? Te damos una guía.

Como el gran cuidador que eres, sabemos con cuánta pasión dedicas tiempo al bienestar de tu adulto mayor. Y en ese afán de darle lo mejor, quizá algunas personas quieren hacer todo por sus pacientes, los cuales realmente pueden hacer muchas actividades por sí mismos.

Quizá de un modo mucho más lento o con algunos contratiempos, muchos adultos pueden hacer más de lo que imaginan. Eso nos lleva a hablar de cuál sería el grado de dependencia de un paciente, para lo cual hay que tomar en cuenta lo siguiente. Toma nota.

Lo primero: ¿qué estamos entendiendo por ‘dependencia’?

Sin duda, es un término que puede tener muchos significados según el enfoque: no es lo mismo la dependencia de un niño hacia los adultos, que la dependencia de una persona hacia otra en términos emocionales.

Para el caso de los adultos mayores, la palabra ‘dependencia’ tendría otro significado:

La dependencia es un estado debido al cual ciertas personas tienen la necesidad de recibir algún tipo de asistencia o ayuda para realizar actividades de la vida diaria.

Definir esta palabra es importante también a nivel gubernamental y médico, pues puede ayudar a crear políticas públicas e iniciativas de salud que beneficien a los adultos y, por supuesto, a sus cuidadores.

Varios países, por ejemplo, incluso cuentan con su propia Ley de Dependencia, en la que protegen los derechos tanto del paciente como de sus cuidadores.

Tipos de dependencia

Al ser un término tan amplio, se han creado diversas categorías sobre la dependencia:

  • Dependencia funcional: Se enfoca en las capacidades físicas para realizar actividades de la vida cotidiana, como acostarse, levantarse, vestirse, usar el baño, comer o caminar.
  • Dependencia mental: Aquí entran las capacidades cognitivas de la persona, como al resolver problemas comunes o tener que tomar decisiones.
  • Dependencia psicológica: Tiene que ver con la parte afectiva y conductual de la persona. El desequilibrio en este ámbito puede conducir a trastornos del sueño, ansiedad, depresión o incluso adicciones.
  • Dependencia sensorial: Puede ocurrir cuando uno o varios de los sentidos se ha alterado, como la vista o el oído, por lo cual los adultos pueden requerir algún tipo de asistencia.
  • Dependencia económica: Se da cuando el adulto deja de ser laboralmente activo y ya no percibe ingresos, por lo que deja de ser proveedor para convertirse en dependiente.
  • Dependencia social: Tiene su origen en que muchos adultos no tienen con quién hablar o comen solos la mayor parte del tiempo.
  • Dependencia mixta: Es un combo de las dependencias anteriores, según el caso de cada paciente en específico.

¿Cómo se mide esta dependencia?

La dependencia se mide en grados, desde ‘Completamente dependiente’ hasta ‘Completamente independiente’. Para determinarlo, los expertos de la salud pueden apoyarse en algunas de las siguientes pruebas, la mayoría de las cuales pueden aplicarse en tan solo unos minutos:

  • Índice de Barthel o Escala de Barthel: Mide la capacidad de la persona para realizar 10 actividades básicas, que incluyen comer, desplazarse, bañarse, subir y bajar escaleras, vestirse, y control de heces y orina. A cada una se le asignan determinados puntos y el resultado final va de los 0 (Completamente dependiente) a los 100 puntos (Completamente independiente).
  • Índice de Lawton o Escala de Lawton: Mide la capacidad para realizar las llamadas ‘actividades instrumentales de la vida diaria’ (también conocidas como AIVD) y ayudaría a detectar las primeras señales de deterioro en una persona mayor. Incluye aspectos como la capacidad para usar el teléfono, hacer compras, preparar comida, lavar ropa o tomar el transporte público. La escala obtenida va de los 0 puntos (Dependencia total) hasta los 8 puntos (Independencia total).
  • Índice de Pfeiffer: Es un breve cuestionario de rápida valoración que mide el deterioro cognitivo. Consiste en sólo 10 preguntas, que van desde ‘¿Cuál es la fecha de hoy?’ hasta ‘¿En qué lugar estamos?’. La escala va de 0 (Valoración cognitiva normal) hasta 10 (Deterioro severo).
  • Índice minimental: Se usa para detectar alguna posible demencia en un adulto mayor. Existen dos versiones: una suma un total de 30 puntos, mientras que otra llega a los 35. En ambas, se le realizan a la persona pruebas de memoria, cálculo matemático, nombres de objetos, lectura, escritura y hasta dibujo.
  • Otras pruebas: Es posible que el personal médico también evalúe si el adulto mantiene relaciones sociales, su dieta y estado de salud en general, incluyendo caídas, operaciones y/o enfermedades que haya padecido durante la vida.

¿Conoces qué es la Psicogerontología y cómo puede ayudar al adulto? En este artículo te contamos.

 

Independencia dentro de la dependencia

Quizá muchas personas no lo saben, pero sus pacientes pueden ser más independientes de lo que podrían imaginar.

Y para lograrlo, es importante la comunicación entre todos los involucrados: médico, fisioterapeuta, cuidador y, por supuesto, el propio adulto.

Conocer su grado de dependencia es muy importante justo para saber de qué manera puede lograrse en tu adulto una mejor calidad de vida, siempre de la mano de tu cariño y cuidados.

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