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Supera la soledad y el aislamiento social con estos consejos

Muchas personas no lo saben, pero ¿sabías que los psicólogos también vamos a terapia? ¿Y sabes por qué lo hacemos? Porque al final nadie puede cargar con todo. Necesitamos respirar y darnos un tiempo para nosotros.

Y tú como cuidador, ¿lo haces? Es decir, ¿sueles salir?, ¿rodearte de seres queridos?, ¿hace cuánto que no te tomas un tiempo para ti? Sabemos que ser cuidador, a veces, exige más que cualquier trabajo de tiempo completo, lo cual puede terminar en un profundo agotamiento, soledad y aislamiento social. ¿Cómo solucionarlo?

¿A qué se le llama aislamiento del cuidador?

Es una sensación de estar atrapado entre cuatro paredes. En muchas ocasiones, debido a los requerimientos particulares del paciente, su cuidador va destinando cada vez más parte de su tiempo personal. Poco a poco, le va dedicando más y más minutos que se convierten en horas.

Y cuando menos se da cuenta, el cuidador no recuerda la última vez que fue al cine, cuándo se reunió con sus amigos, o cuántas veces ha pospuesto esa cita romántica. El cuidado de un paciente y la convivencia con el mundo exterior no tienen por qué estar peleados. Aislarte puede ser perjudicial para tu calidad de vida.

¿Por qué nos aislamos?

  • La exigencia de cuidar a tu adulto reduce el tiempo para salir de casa.
  • El desgaste físico que implica tu labor puede hacer que, cuando llega la hora de descansar, lo único que quieras sea dormir.
  • El estado de salud de la persona que cuidas puede crearte preocupaciones y, por ende, no querer alejarte demasiado.
  • Puede hacerte sentir culpable el salir a divertirte mientras tu adulto mayor no está en su mejor momento de salud.
  • Quizás creas que tus amistades se aburrirán contigo si sólo los ves para desahogarte y contarles tus problemas, o creer que no entienden lo que estás pasando.

Aislarse tiene consecuencias 

Siempre te hemos insistido en la importancia de que tu paciente, sin importar la enfermedad que esté pasando, tenga el mayor contacto posible con sus seres queridos en particular y con el exterior en general.

Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo contigo? Así como tu adulto merece distraerse y socializar, tú también. No hacerlo conllevaría más problemas de los que imaginas. Ten cuidado con la soledad, pues…

  1. Pones en riesgo tu salud. La sensación de aislamiento se relaciona con un mayor riesgo de contraer males del corazón, la presión arterial y hasta Alzheimer, pues se alteraría el sistema inmunitario, encargado de protegernos de las enfermedades.
  2. Debilitas tus relaciones y redes de apoyo. El aislamiento puede perjudicar tus habilidades sociales y capacidades cognitivas. ¿Cuántas veces has aprendido algo gracias al contacto con otras personas? Además, no tener con quién distraerte, ocuparte y/o desahogarte puede ser una mala combinación para tu organismo.
  3. Dejas de ocuparte de tu aspecto y cuidado personal. No estar cerca de las personas que te quieren es renunciar al contacto de quienes pueden alentarte a comer mejor, hacer ejercicio o consultar al médico. Esto podría favorecer desórdenes en tus horas para comer o tus hábitos, lo cual alteraría tu peso y, por ende, tu bienestar en general.

Es importante no confundir pasar tiempo solos con aislarse completamente de otros

Pues no estamos hablando de los sanos momentos que todos necesitamos para estar con nosotros mismos y reflexionar, sino de la soledad que siente ese cuidador quien se dedica tanto a su paciente, que termina aislado del mundo, hasta el punto de sentirse atrapado entre paredes.

¿El ejercicio puede ser útil para trabajar la autoestima y la aceptación? En este artículo te contamos la respuesta.

 

¿Cómo dejar de lado esta sensación de aislamiento y soledad?

  • Organízate. Con una óptima planeación, estamos seguros de que encontrarás espacios disponibles para dedicártelos a ti y salir al mundo. Los beneficios bien lo valen.
  • Infórmate. Para salir a distraerte, no necesariamente hay que salir tan lejos ni gastar tanto. Puedes comenzar por algún sitio público cercano, como algún parque, plaza o museo. Incluso, por Internet hay manera de contactar a otros cuidadores o personas con gustos afines a los tuyos. Con las debidas precauciones, pueden iniciar un vínculo de comunicación.
  • Pide ayuda. Comunícate con los familiares de tu paciente y ve de qué manera pueden ayudarte, ya sea para reemplazarte en algunos momentos o incluso para contratar a alguien en quien también puedan apoyarse. Tú mismo puedes ir entrenando a esa persona para que puedas salir sin preocupaciones.
  • Disfrútalo. La sensación de sentirse amado por otros es incomparable. Y estamos seguros de que muchísima gente te quiere de un modo auténtico y le encantaría quedar contigo para verte y saber cómo estás. Busca un sano equilibrio entre expresar lo que sientes, desahogarte y disfrutar la compañía de esa persona.
  • Acepta el apoyo de otros. Así como acompañas, déjate acompañar. Así como cuidas, tú también déjate cuidar.

¿Conoces la existencia de nuestra comunidad de cuidadores de Facebook? Te dejamos el link aquí.

 

Sabemos la calidad que le pones a todos los cuidados que merece tu adulto mayor. Queremos que ahora tú también disfrutes de tu tiempo e interactúes con el exterior. El trabajo del cuidador es duro y demandante. Por eso, el descanso es lo menos que te mereces, así como darte un tiempo para convivir con las personas que más amas.

Que tu labor de cuidador nunca te aísle del mundo ni te impida disfrutar de la vida. Estás en tu derecho.

 

Abraham Monterrosas Vigueras

Author Abraham Monterrosas Vigueras

Psicólogo clínico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar.

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