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¿Por qué me siento irritable últimamente? Estas pueden ser las razones

Martín no sabía por qué tenía tantos conflictos en el área laboral recientemente: no podía concentrarse, explotaba con facilidad, había discutido con sus empleados e incluso un día mintió al reportarse enfermo con tal de no acudir al trabajo. Pero cuando en terapia me compartió algo que estaba planeando, salió todo el trasfondo de por qué estaba tan irritable.

Resulta que este hombre ama la música y los festivales son su pasión. No le importa estar de pie durante horas, malcomer o estar amontonado entre desconocidos, mientras pueda estar presente y vivir esa experiencia.

Tenía todo planeado para acudir a un festival con el que había soñado, el cual se llevaría a cabo en una ciudad un tanto lejana, por lo que debía comprar boletos de avión y hospedaje. Su padre padecía de un problema en la pierna y esperaba su fecha de cirugía. Y una mañana en casa, antes de que Martín saliera hacia su trabajo, su padre le compartió algo que le habían notificado hace días, pero no le había mencionado: el día de la operación sería el mismo que él tenía pensando ir a su festival.

No era que el padre de Martín no pudiera contar con nadie más. De hecho, la cirugía ni siquiera requería de hospitalización, tiene más hijos, esposa y familiares que se habían ofrecido a ayudar. Sin embargo, Martín se sentía obligado a cancelar su plan de ir a su festival y eso era lo que lo irritaba bastante.

Es decir, este hombre quería ser el superhéroe que sacrificaría su sueño por el bien de los demás. Hicimos juntos un plan de acción para que pudiera ayudar a la distancia y al mismo tiempo acudir al festival que tanto había soñado. Más tarde, me contó que los médicos movieron de última hora la fecha de la cirugía.

Irritabilidad: qué es, síntomas y causas

¿Te imaginas cómo se hubiera sentido Martín si cancelaba su viaje y luego se enterara de que su sacrificio había sido en vano? Quizá se hubiera tragado esa frustración y luego algo muy pequeño le hubiera detonado un enojo profundo.

Pues mucho de eso es lo que experimentan los cuidadores en su día a día. Se encuentran tan irritados, que podrían reaccionar agresivamente a la mínima provocación.

Desde el punto de vista de la psicología, la irritabilidad es un estado emocional en el cual una persona presenta un temperamento explosivo y se molesta o enoja fácilmente.

Algunos de sus síntomas son:

  • Reacciones hostiles (como gritar, hacer las cosas de mala gana, quejarse efusivamente).
  • Tensión.
  • Ira
  • Frustración.
  • Llanto repentino.
  • Tensión en frente y mandíbula.
  • Reacción desproporcionada ante los acontecimientos.

Las causas son diversas, pero pueden deberse a tres situaciones que ciertamente son constantes en el caso de los cuidadores: frustración, desconcierto, ansiedad, desesperación y estrés. La sensación de frustración fue justamente la que tenía a Martín tan irritable, pues deseaba ir a su festival de música y tenía el dilema de la operación de su padre.

¿Qué debe hacer un cuidador en caso de irritabilidad?

  1. Conocerla. El cuerpo nos está hablando todo el tiempo. Escuchar sus mensajes puede ayudarnos a trabajar mejor con las sensaciones que nos genera, sobre todo cuando ya sabemos un poco más sobre las posibles causas.
  2. Descansar. El descanso es una parte vital del ser humano. Es la oportunidad de recargar energía, aumentar las defensas, tener un mejor control ante el estrés y, claramente, mejorar el humor.
  3. Meditar. Relajarte en general siempre trae beneficios para el cuerpo. No necesitas ser un experto. Basta con cerrar tus ojos y concentrarte en tu respiración. Hay muchas aplicaciones que pueden guiarte en el proceso.
  4. Delegar funciones. En este espacio hemos insistido en la necesidad de quitarnos la capa de héroes. Se ven geniales en los comics y las películas, pero no en la vida real. Asume tu necesidad de descansar.
  5. Darte tiempo para ti. La irritabilidad de Martín justo se debía a que le estaba costando ponerse en primer lugar. Con los cuidadores ocurre algo similar: hay que estar bien para procurar que el enfermo también lo esté. Acepta cualquier oportunidad que te ofrezcan de cuidar a tu enfermo (por mínima que sea) y así salir, tomar una siesta, verte con algún amigo, una salida al cine.
  6. Tomar terapia. Un profesional puede acompañarte hacia un óptimo manejo de las emociones. Todos necesitamos con quién platicar y desahogarnos sin sentirnos juzgados. Eso logra un especialista. Acércate a uno e irás notando la diferencia (algunos incluso pueden atenderte en línea).

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El manejo de la irritabilidad y la frecuencia con la que se presenta claramente dependerá de la percepción que la persona tenga sobre la situación que la desencadene. Además, entran en juego factores relacionados con la personalidad y los recursos de afrontamiento de cada individuo.

Contra la irritabilidad

Ciertamente, la irritabilidad es una sensación desagradable que puede afectar nuestro día a día. Y como hemos visto, detrás de ella podrían estarse escondiendo otros factores, desde la frustración hasta el estrés.

La buena noticia de todo esto es que existen herramientas que pueden ayudar a las personas a saber lidiar con ello y conocer mejor sus emociones para así mejorar su calidad de vida.

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